Antonio Montiel: Un Guerrero de la Luz.

Antonio Montiel: Un Guerrero de la Luz.

Un Guerrero de la Luz y un gran observador. Así se define Antonio Montiel. 

Con diez años ya se cuestionaba el porqué de las desigualdades o el maltrato a los animales.

Recuerda el sufrimiento que le producía ir a la feria y ver trabajar a los niños de su edad en las atracciones o a los ponis obligados a dar vueltas, durante horas, como una diversión más, preguntándose el porqué de esas injusticias.

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«Nos ciega el no saber quienes somos» Antonio Montiel

Antonio Montiel conserva la chispa en su mirada y encuentra en el silencio el equilibrio absoluto del cuerpo, el alma y el espíritu. Día a día trabaja para superarse, ser mejor persona y estar en paz.

Hay muchas personas que no pueden soportar estar en silencio o, incluso, se deprimen cuando llega la noche y se quedan en sus camas, con los ojos abiertos, pensando, sin ser capaces de acallar sus mentes.

Si le preguntas qué le gusta hacer en su tiempo libre, cuando el trabajo o los eventos sociales se lo permiten, que suele ser en muy pocas ocasiones, la respuesta es muy simple, nada, la contemplación.

Es fantástico cuando, realmente, te sientes bien, en paz, en el aquí y el ahora. Ese nada es todo.

Un gran buscador.

Son muchísimas las personas que conocen a Montiel como pintor retratista, pero menos han descubierto al gran buscador detrás del personaje público.

Dotado de una gran sensibilidad y con una gran consciencia, recuerda como, siendo pre adolescente, observaba su alrededor buscando sensaciones. Disfrutaba respirando el olor de los jazmines, del azahar o de una puesta de sol en su querida Málaga.

El próximo 30 de agosto, cumplirá 55 años y, desde muy joven, sintió la necesidad de indagar para descubrir el porqué de la vida, llevándole a la búsqueda espiritual y al camino de la paz. Como él mismo se define, es un Guerrero de la Luz.

 

«El hombre pierde la armonía por sus ambiciones y su ceguera». Antonio Montiel

 

La influencia de nuestros mayores, nuestro entorno y vivir pendiente del exterior hace que las personas se involucren en la apariencia y no en la realidad, haciendo que el camino hacia la paz interior sea arduo y difícil, aunque debería ser lo natural del ser.

«Encontrar la paz es muy difícil». Antonio Montiel

 

Encontrar la paz exige un trabajo, una disciplina y querer llegar a conseguirla. El ser humano no viene a aprender sino a recordar, todo está aquí y el maestro aparece cuando el alumno está preparado. En el caso de Antonio Montiel, encontró libros, unos le fueron llevando a otros, descubriendo cosas maravillosas.

«Hemos hecho un culto de lo material y hay una gran insatisfacción».

Cada día son más las personas deseosas de encontrar la paz interior debido a la gran insatisfacción producida por considerar que lo material supliría sus carencias internas. Además, vivimos muy deprisa, pendientes del reloj, sin darnos tiempo para disfrutar del ahora.

Hemos ganado en muchos aspectos, a nivel científico o tecnológico, por ejemplo, pero hemos perdido mucho a nivel humano. 

En la época de nuestros padres o abuelos, la gente era más feliz. A pesar de las carencias materiales que existían, eran ricos en compartir momentos y aquello que tenían. Los niños jugaban juntos con cualquier cosa, los vecinos se ayudaban. Ahora, el individualismo y el ego se han apoderado de las personas.

Según Antonio Montiel, el ser humano está en crisis y esto se refleja en la pérdida de la coherencia y de los valores. Vivimos sumergidos en un mundo de apariencia y falsedad por miedo a ver una realidad que nos empeñamos en tapar.

Es triste escuchar a un niño que de mayor quiere ser famoso sin importar el motivo, o ver como, por dinero y fama, alguien es capaz de vender su intimidad.

En estos momentos, si le dieran la posibilidad de tener un súper poder, elegiría el de cambiar la mente de los hombres.

Como cualquier Guerrero de la Luz, Antonio Montiel seguirá la búsqueda del sentido de la vida enfrentándose a nuevos desafios, es su deber, aún sabiendo que la gloria del mundo es transitoria.